Hay días en los que el corazón deja de latir, por un momento, por un segundo. Y se para a pensar y grita porque no puede más, porque no encuentra salida o porque no encuentra lugar en donde habitar.
Recuerdo cuando no tenía corazón, recuerdo hasta cuando era capaz de controlarme a mi mismo...
pero ahora mírame, por tu culpa estoy pudriéndome y apagándome.
Aquella tarde recogiste mi mirada, reciclaste mis pensamientos y tiraste mis deseos a la basura..
Pero eso se acabó, princesa... has dejado tan envenenado mi débil corazón que no es capaz de sentir ni la brisa de la mañana, ni el frío de una noche de invierno ni el calor de un abrazo.
Tú solo eras un paréntesis en mi vida, una pequeña herida en la rodilla de un niño que sana con una simple canción....
Ya he olvidado todos los recuerdos, todas las noches en las que me hiciste el amor y todas las veces que me dijiste "te quiero".
Lo siento princesa pero el viaje tenía que terminar y lo ha hecho de la mejor manera posible..
Po sip, todos nos hemos sentido asi alguna vez en la vida, ya sea por esos motivos u otros, pero ¡hey! hay que seguir adelante =D que para atras no ves y te caes xDDD Y la cancion muy chula, aunque tan larga quiza se haga cansina... pero mola mucho todo ^^
ResponderEliminarEl corazón nunca deja de latir, a veces se queda callado, porque conoce bien ese dicho... y cuando no se puede superar al silencio, él prefiere quedar callado un rato. También conoce aquel refrán "a palabras necias oídos sordos" y se niega a contestar, porque su voz es precioso regalo que no se entrega a cualquiera.
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