En ocasiones, la diferencia nos hace ser inteligentes, o interesantes. Depende de como se mire. No hago más que reflexionar sobre la propia reflexión, o quizás solo esté intentando aprender a pensar, y con esto os digo que ni yo mismo lo sé. Yo solía pensar mucho antes, pero me di cuenta que pensar es de tontos o de enfermos mentales, como gustéis llamarlo. Aún así, sigo teniendo la horrible necesidad de olvidar a través de un libro, de un autor, de una mirada, de una sinfonía y hasta del olor que dejas al pasar.
Pues todo baila en mi cabeza, y me confunde, me lleva y me trae como si no fuera de nadie y al mismo tiempo de todo el mundo (como dice aquella canción de Bunbury) y como decía aquella frase de Kierkegaard: "la angustia es el vértigo de la libertad", por eso creo que siempre estoy mareada dentro de mi propio libre albedrío.
¡Hablando de libertades! ¿Quién narices te crees que eres para irrumpir de esa manera en mi vida, desordenar mi organizada mente y ni tan siquiera dejarme tu número de teléfono? Te fuiste sin decirme adiós, con la cabeza agachada como un cobarde. Una vez más me convences de que los héroes, amigo mío, también tiemblan.
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