Esos momentos de lucidez en los que no sabes qué escribir, ni si lo que escribes tiene algún sentido para la persona que lo esté leyendo. Aunque supongo que todas las cosas tienen algún sentido, quizás bueno o quizás malo, pero tampoco creo que eso importe mucho. El caso, es que en uno de mis numerosos viajes al infinito me topé con una frase un tanto significativa para el ser humano: "No soy cruel, simplemente he aprendido a usar menos el corazón". Digo yo que si no usamos el corazón para ciertas cosas entonces estamos siendo algo crueles, visto desde este punto de vista.. Pero a lo que yo me refiero y lo que me planteo en definitiva, es el efecto que tiene en las personas el hecho de no usar tanto el corazón. Me imagino que eso explicaría ciertos comportamientos, pero.... ¿qué es lo que realmente nos hace inútiles de sentimiento? ¿Un amor no correspondido? ¿Una pérdida? ¿Un trauma? ¿Todo lo anterior? Supongo que en cada uno está la respuesta, pero claro, todo es un suponer dado que todo es un sinfín de preguntas que se podrían o no responder. Todos sabemos que el mecanismo del corazón es algo complicado y que de cierta manera está vinculado a nuestro cerebro, es más, nuestro corazón es en última instancia nuestro cerebro; desde ahí pensamos y desde ahí sentimos. Tan solo quiero decir con esto que me fascina el efecto que pueden tener en nosotros los diferentes modos en los que la vida se nos va presentando, y por consiguiente, los sentimientos, pensamientos y sensaciones que éstos desencadenan.
El ser humano es increíble a su manera y lo seguirá siendo siempre, porque jamás seremos capaces de descubrir lo que aguarda y cuida su verdadera esencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario